Empezamos con Velázquez (1599-1660) sevillano, pintor favorito de Felipe IV y su familia, aposentador real, caballero de la orden de santiago y mayor figura de la pintura barroca española.
La primera obra que voy comentar es particularmente para mi una de las mas alegres que he visto nunca y es el Triunfo de Baco o cómo todo el mundo lo conoce, Los Borrachos.
FICHA TÉCNICA
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Nombre: El triunfo de Baco / Los borrachos
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Fecha: 1628/1629 aprox
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Estilo: Barroco
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Autor: Diego Velázquez ( 1599-1660)
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Comitente: Felipe IV, rey de España
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Ubicación: Museo del prado
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Técnica: óleo sobre lienzo
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Medidas: 1,65 x 2, 25 m
ANÁLISIS
- Color: Predominio de los tonos ocres y tierra
encontrando pequeños focos de color en distintos puntos de la obra destacando
el tono amoratado de la túnica de Baco. Los colores más intensos se sitúan en
la parte delantera de la obra mientras que los más oscuros se sitúan al final
para dar la sensación de profundidad.
- Luz :en cuanto a este tema se puede llegar a la
conclusión de que solo hay un foco de luz que actúa reflejando en la figura del dios Baco haciéndonos
pensar que este es la fuente de la luz. Por otro lado, encontramos una acusada
presencia del claroscuro, tenemos zonas parcialmente iluminadas que denotan el
estilo de la obra.
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Perspectiva: En este caso,
nos encontramos una obra donde la perspectiva aérea es la protagonista. Nos
encontramos tres planos claramente delimitados: El primer plano queda
delimitado gracias a una figura que aparece en la penumbra en la esquina
inferior izquierda. El segundo plano está formado por el grupo de los borrachos
junto al dios Baco. El tercer plano finalmente se reduce al paisaje de fondo y
a la figura misteriosa que aparece detrás del grupo de los borrachos. En
segundo lugar, la perspectiva esta conseguida también gracias al color y al
contraste de luces y sombras lo que dan profundidad y dimensión al conjunto.
- Pincelada: nos encontramos con una obra de
principios de la obra pictórica de Velázquez dentro de la corte de Felipe IV
por lo que nos encontramos con una pincelada suave pero precisa encontrando
toques ligeros en la representación del cielo. Muestra gran precisión en los
objetos que aparecen como el búcaro, los recipientes que usan los borrachos
para beber, la túnica que tiene Baco sobre su regazo etc. Llama especialmente
la atención la representación que hace el autor de los borrachos, muestra las
canas brillantes, las arrugas en las expresiones faciales, el deterioro dental
y el tono de la piel oscurecido por las largas jornadas de trabajo bajo el sol
en contraste con el rostro perfecto del dios y su blanca piel.
- Espacio: El espacio donde
se sitúa la acción parece un entorno rural.
- Acción:En este caso, el
cuadro tiene una acción meramente cotidiana, se centra en una especie de fiesta
formada por la comitiva del dios Baco y el conjunto de los borrachos. El dios,
esta coronando a uno de los asistentes con una pequeña corona de hiedras,
mientras tanto los demás integrantes del grupo se divierten tomando vino,
destaca la figura del personaje del fondo que aparece parcialmente tapado.
- Composición: La composición de
la obra se organiza en torno a dos diagonales que se entrelazan formando una x
dando lugar al centro geométrico de la obra: la cabeza del joven que está
siendo coronado. En este punto podemos encontrar dos grupos, el grupo formado
por los personajes situados en la parte izquierda de la diagonal y los que se sitúan
a la derecha de la misma.
- Temas: En cuanto a la temática del cuadro, gira en torno a la figura de Baco,
la historia se
remonta a la historia de amor entre Júpiter
y Sémele, hija de Cadmo, rey de Tebas. Su unión amorosa supuso un
embarazo y también una base de celos para Juno, la cual convirtiéndose en la
nodriza de la princesa, Béroe, le aconsejo que le pidiera a Zeus, para
demostrar su amor, que se le mostrara tal y como era. Sémele, incauta, así hizo
y debido a su carácter finito y de inferioridad, muere consumida por las
llamas. El niño que esperaba, Baco se salvó gracias a una hiedra que se
interpuso entre el pequeño y las llamas. Júpiter para salvarlo lo injertó en su
muslo, al nacer del muslo de su padre fue bautizado como “el nacido dos veces”.
Baco, era un semidiós, que acabará convirtiéndose en un dios enteramente.
Júpiter dejó a Baco con su tía Ino (hermana de Sémele), advirtiéndola de que
debía vestir al niño con ropas femeninas para que Juno no lo descubriera, a
pesar de ello, lo descubre. Ante esto, Júpiter lo manda cuidar por las Ninfas,
las cuales lo convierten en cabrito. Esta solución tampoco es la correcta y
Juno infunde al niño la privación del juicio (íntimamente relacionado con la
vid). Sileno (ayudante de las Ninfas), le enseña el cultivo de la vid,
especializándose éste en ello y, convirtiéndose en el dios de la vida,
conocimiento y sobretodo libertad (ya que el vino eliminaba las
preocupaciones). Baco se dedicó a pregonar el cultivo de la vid y sus
beneficios para los hombres, tal y como se representa en la obra. Es por esto,
por lo que encontramos abundantes fiestas en su honor, imagen de la orgía y el
desenfreno: “Bacanales”.
Seguidamente encontramos otro tema, esta vez secundario, que gira en
torno a la intelectualidad del autor. Diego Velázquez no solo demuestra su
dominio de los pinceles sino el conocimiento de los mitos griegos, la cultura
antigua e interpretación que hace de ello siendo su primera obra mitológica.
Como decía Renoir (pintor impresionista) una obra de arte debe ser algo alegre, divertido y hermoso, y que queréis que os diga, no puedo estar mas de acuerdo. La primera vez que fui al Prado recuerdo que al ver esta obra no podía dejar de sonreír, me pareció tierno, alegre y simpático, pero a la vez me conmovió. Es raro que algo que algo gracioso pueda penetrar en tu alma y hacerte sentirte humilde, me sentí así al ver las caras de los borrachos, despreocupados, felices y aparentemente pesándolo en grande. Hace poco tiempo (literalmente un mes) volví al museo y me volví a detener ante la obra pero esta vez reflexionando sobre lo que nos quiere decir y sorprendentemente me vino a la mente el tópico literario tempus fugit (el tiempo huye) advirtiendo de lo importante que es disfrutar de todo lo que la vida nos brinda y aprovechar al máximo cada instante.
Como decía Renoir (pintor impresionista) una obra de arte debe ser algo alegre, divertido y hermoso, y que queréis que os diga, no puedo estar mas de acuerdo. La primera vez que fui al Prado recuerdo que al ver esta obra no podía dejar de sonreír, me pareció tierno, alegre y simpático, pero a la vez me conmovió. Es raro que algo que algo gracioso pueda penetrar en tu alma y hacerte sentirte humilde, me sentí así al ver las caras de los borrachos, despreocupados, felices y aparentemente pesándolo en grande. Hace poco tiempo (literalmente un mes) volví al museo y me volví a detener ante la obra pero esta vez reflexionando sobre lo que nos quiere decir y sorprendentemente me vino a la mente el tópico literario tempus fugit (el tiempo huye) advirtiendo de lo importante que es disfrutar de todo lo que la vida nos brinda y aprovechar al máximo cada instante.

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